Hasta que punto llega nuestra
dedicación, ¿Nos centramos más en los detalles de diseño o en los detalles de
performance de nuestras aplicaciones? Mi experiencia me dice que lo ideal sería
mantener un perfil equilibrado para ambos casos, sin embargo muchos proyectos
ameritan favorecer la balanza para uno de los 2 aspectos.
Recuerdo una vez que me tocó construir
un sistema de control y supervisión industrial para una empresa del sector
alimenticio. Una empresa de gran envergadura a nivel nacional. Yo como todo
programador normal, sabía que tenía que hacer un gran trabajo para impresionar
al cliente y que posteriormente se abra una cartera para futuros proyectos. Sin
embargo la realidad fue otra, cada vez que terminaba los requisitos funcionales
que me solicitaban, e intentaba mejorar la interfaz o la navegabilidad de la
aplicación (con el poco tiempo con el que contaba), me pedían más y más cambios
y funciones extras. Llegué a un punto que no me sentía satisfecho con el
sistema, sabía que era capaz de hacer un software mucho más elaborado, mucho
más eficaz, pero obviamente no era 100% culpa mía, sino del diseño previo del
sistema. Hasta hoy en día no he podido mejorarlo, pero eso si funciona a la
perfección.
Hacia el año 2010, me tocó
realizar una página web para una empresa que se dedicaría a ofrecer ofertas por
internet. Negocios tipo Ofertop, Descuentón, etc. donde lo principal era tener
una navegabilidad fácil y una interfaz amigable para el usuario. Me centré
tanto en replicar los métodos ya existentes de páginas famosas que descuidé la
funcionalidad cara a la administración de la página. A final de cuenta teníamos
un sistema espectacular para los clientes, pero los usuarios administrativos se
quejaban de la facilidad del mantenimiento. Una vez más el diseño nos jugó una
mala pasada.
Siempre me pregunté si la
solución estaba en que mejor estuviera el diseño mejor era el resultado del
proyecto, pero la realidad fue (aun existiendo el diseño) lo contrario, los
cambios eran tan rápidos que uno no podía mejorar lo que ya había hecho sin
afectar mucho con el tiempo y dinero pues el trabajo cuesta y muchas veces la
motivación por hacer algo mejor para un cliente no es reconocida por el mismo y
las cosas se enfrían.
No sé si mi forma de trabajar sea
la ideal, pero ahora me enfoco principalmente en la funcionalidad digamos que
un 70% y un 30% en el diseño de la interfaz para proyectos industriales y para
proyectos de contacto directo con clientes el porcentaje se invierte. No existe
una regla general para todos los casos y la experiencia es la única en la que
puedes confiar.
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